| 30.000 valencianos desafiaron ayer a Rita Barberá defendiendo el Cabanyal |
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La manifestación de este domingo fue de las más masivas que se recuerdan en Valencia. Los organizadores hablaban de 30.000 asistentes. La Policía Municipal, a la baja, lo dejaba en 30.000. Pero no menos de 10.000 personas marcharon la mañana del domingo por las calles del Cabanyal para oponerse a lo que el Gobierno central considera "expolio", en virtud de un decreto que paraliza los derribos de viviendas que ya había iniciado el ayuntamiento para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez a costa de un barrio declarado Bien de Interés cultural. La falacia es la argumentación de los gobiernos populares de la Generalitat y del Ayuntamiento de la ciudad, que acusan al Ejecutivo central de atacar la atonomía y de actuar contra el progreso porque, in extremis, ha decidido defender la integridad del barrio conra las excavadoras. La manifestación de este domingo marca un hito porque con su éxito demuestra hasta qué punto la población desconfía de los argumentos del PP a favor de la destrucción del barrio histórico. Identificar progreso y destrucción A semanas de nuevas revelaciones sobre el caso Gürtel, en virtud del levantamiento del secreto sobre nuevas partes del sumario, el PP valenciano no parece estar actuando con especial tino, ya que la masiva manifestación de ayer revela a las claras el escaso éxito popular de su argumentación. Con un discurso propio de los años sesenta, los populares han decidido identificar con progreso el avance de las excavadoras para construir la prolongación de la avenida sobre los escombros del barrio histórico. Hasta ahora el efecto conseguido ha sido el contrario del perseguido. Reacción enconada El encono con que el PP ha reaccionado ante la oposición del Gobierno al Plan del Cabanyal ha animado a la oposición a unirse en su contra. Incluso el Partit Socialista del País Valencià-PSOE, que parecía alejado de los movimientos populares, se ha vuelto as sumar a estos. Este domingo marcharon la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Valencia, Carmen, Alborch, con los líderes de Compromís, Esquerra Unida y el Bloc Nacionalista, Mònica Oltra, Marga Sanz y Enric Morera, junto a los vecinos contra la destrucción de barrio. El PP anima a la oposición Como en el caso Gürtel, el empecinamiento de Camps y los suyos está favoreciendo a su oposición. La lucha de los vecinos de más de 20 años ha encontrado una luz de esperanza en la decisión del Gobierno central de parar los derribos, y un clarísimo acicate en la intención de la Generalitat de Francisco Camps y el Ayunatiento de Valencia de Rita Barberà de identificar el progreso con la destrucción del barrio histórico. Una pancarta resume la lucha: "Rita, rita, no me toques la casita". La seccion de comentarios es exclusiva para los miembros. |


